miércoles, 6 de diciembre de 2006

Aquí abajo...


Un golpe gira tras la mano
que no cura.

La voz pausada
se detiene/se desnuda...

y ya no canta a los mendigos la oración…

ni entrega al faro los misterios
de la hiedra

ni cubre el labio
con el labio de otro sol.


()


Solo quedan las cenizas…

se abalanzan,

sobre el mar que moja el beso en los rincones

de un recuerdo tras la ceja, fovea humeante

de los senos que derraman

un adiós.


Y se respira…

o se rechaza una mirada,

la huella inerte de una mano

sin calor.



()



Silencio….

hay que escuchar si alguien llama
tras las hojas…

y es que nadie es extraño
cuando al lado es todo ancho

y nadie es tan frío
si se inhala el miedo atroz.

Y hay que gemir
para sembrar milagros en las piernas,
y aquí en la frente algún secreto,
otro perdón.

O alguna flor que brame incauta
en las entrañas…

quizá una esfinge
que haga nido entre el sudor.



()



Shhh, silencio…

¿Escuchas?

Algo tiembla, aquí abajo
en las esquinas…

es un murmullo de cristales
olvidados,

o el eco dúctil de una cama
sin amor.

Y algo se adueña
del calor de las pisadas,

como un espasmo que fecunda
el sexo herido…

como un conjuro
que revive al corazón.

2 comentarios:

Jose Joel Rios dijo...

Un gusto tremendo Sidel el haber podido disfrutar de tu poesia, es genial, intimista, poderosa. Las letras laten una a una y se reinventan en cada lectura.

Un saludo poético paisano.

Xinca dijo...

Joel, gusto el mio de conocerte y además tenerte por mi casa.

Grata sorpresa el saber que tu tierra es mi tierra, y que tus letras son nacidas de Guatemala tambien.

Gracias, mil gracias por asomarte a mi ventana.

Un beso enorme, desde esta patria de arboles.