martes, 27 de marzo de 2007

Fiebre


Podría decir hoy, yo tantas cosas
mientras cierro los ojos,
y me pierdo.

Podría decirlas, si, quizá juntarlas,
y guardar un poco del crujir
entre las hojas…

pero no basta, porque hoy es tarde
y aquí adentro
el aire quema y se desgasta en desenfrenos
de campanas y de llantos no bebidos,
entre parpados unidos y fugaces.

Y hay un silencio, aquí, un hueco insomne,
una ola, una plegaria, una caricia,
que nos amolda tras las sábanas gastadas
mientras nos deja sus deidades
asesinas.

Y allá, afuera, nada queda,
más que el ladrar profuso
de los duendes enjaulados,
y una madre, un padre, una niña;
una puerta, un vaso largo,
algún dios muerto.

Y yo aquí, escondida, me diluyo
entre secretos de una muerte que me estalla
tras el pecho o bajo el roce de una roca,
y este temblor
que ya no es frío, ni es de hielo,
sino el estar y no, o algún saberme maldecida,
entre las suertes blandas/blancas de tu cama
y mi silencio en los espacios que respiran
y te devuelven de mis venas
hoy la sangre.

Y hace frío, si, y nadie llega,
y nadie acude a despertarme de las voces,
ni a tragar la sal que me navega
en ti las lluvias.

Y hace frío, si y es ausencia…

Y sólo tú, extraño verso de un adagio
que me observas desde lejos y me sueñas,
mientras mi seno late en mármol
a tu beso…

Sólo tú, desciendes y me salvas prisionera
del rugir de las entrañas perniciosas,
para vencer al hombre/perro/bestia
que me asfixia…

mientras yo, que no soy yo
me hago otra sombra,
y bebo el surco de tus ojos
que me envuelven,
como un delirio de espejismos
y distancias…

como una fiebre que alucina alto y fuerte,
como este tú y este yo,
o un hasta siempre…

como una gota,
que me rompe a mí en tus aguas.

4 comentarios:

argonauta callejero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
argonauta callejero dijo...

Se extraña tu palabra, la fragilidad de tu poesía. ¿Qué sucede que no estás publicando?

Xinca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Xinca dijo...

Uff...

Es mi culpa... que me pierdo y sin querer no encuentro el camino para volver.

Mil gracias por tus palabras y por tu mirar que hace de mi palabra más alta.

Un beso grande.