miércoles, 6 de diciembre de 2006

Que nadie sepa....


Alguien se desnuda las muñecas,

se quita el rostro…

levanta el brazo…

y se recuesta.


Alguien quizás lo observa…

se tapa el pecho,

esconde el diente,

guarda su soledad,

para que nadie sepa.



Pero al final, es como todo…

tan complejo y tan sencillo

como el llanto…


Como un niño leve

de los labios y el oído…

que tapa el ojo

mientras juega en la ventana

a que ve con una mano

y la otra llora.



Y solo hay piel…



solo la piel que nos ponemos

cada día,

y cada noche se hace blanda

y nadie toca.

1 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Excelente, Sidel. Me alegra mucho visitar tu blog. Tu poesía es delicada, sensible y original.

Felicidades
Un beso
Ana