miércoles, 6 de diciembre de 2006

Las orillas o el pasado


Hoy que las gaviotas se han marchado,

en esta luz que las palabras ya no adorna...
¿Qué nos queda?
Ahora el vaso se deforma entre las bocas,

y la canción no rompe los cristales sobre el pecho.



Así, hoy como ayer todo transcurre

pero en la entrada los mensajes no son nuevos

y sobre el viento los colores son gastados.



¿Y qué nos queda?


Quizá, nos guarde la mentira de algún niño

entre los huecos de algún ojo enamorado…

quizá las piedras, los caminos, la hojarasca,

nos guarden algo de aquel tiempo que está echado.



Pero el hoy que en mis arterias se desgarra

tiene frío de mi cuerpo derramado,

tiene miedo de mirarme sin temores,

tiene angustia de gritar con voz en alto.

Así que hoy…
que tengo lágrimas desnudas en el pecho,

y tengo heridos los costados de la sombra…
 
 me sostengo las sonrisas con gemidos,

y me muerdo las orillas de otro labio.
O me desato los cabellos

sobre el nombre

y me disuelvo en la marea de otro barco…



Porque el hoy,

como el mañana… que es de nadie…

de mis manos querrá siempre ser pasado.

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