Hay demasiado espacio
entre las paredes y el cuerpo…
hay ejes perdidos
de memoria y de piel…
Así,
como esta mañana de animales enfermos
con rostros al borde de un templo
en el sol.
Como este frío de caricias mordidas
de brazos extensos que traen su voz.
Y hay demasiado espacio
aquí…
entre mi falda y mis dedos
y un largo acertijo en mi vientre
de sal…
de un leve suspiro que ensancha
los muros,
de un ágil intruso que bebe
el dolor.
Y es que hay demasiado lugar…
¡Por dios!
hay demasiado…
y mi cabello es frágil,
y mis pasos pequeños.
Y los ojos muy grandes
para guardar el aliento,
y el labio muy hondo
si calla el amor.

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