miércoles, 6 de diciembre de 2006

Deja de doler


Deja de doler

a veces, tú lo sabes.


Deja de doler el frío entre las uñas

el viento rancio

el gesto roto de los rostros acusados.


A veces, deja de doler con una risa

con un aroma que saluda si estás solo

con un recuerdo que renace en la mirada.


A veces, deja de doler, quizás un poco


El perro viejo, el ave enferma

el gato muerto que gotea los tejados.



Y así, se fuma día a día entre las camas

o se inflan dos secretos en el pecho

o se visten las ideas con razones.



Y deja de doler acaso, el punto neutro

el niño herido,

el padre extraño que no sabe perdonarse.


O las manos que recorren río y árbol

y buscan tierra, o una grieta en la memoria

y así dejan de cargar el mal pasado.



A veces, sólo a veces, deja de doler

pero otras tantas…



duele incluso la vergüenza y la palabra

duele el ojo, duele el grito,

duele el alma…



Aunque más duele,

que te vean como extraña.

1 comentario:

Luz dijo...

:-O se desapareció mi comentario...

ohhhh