
No se puede ver bajo la lluvia
¡Ni pensarlo!
Hace falta limpiar el lente
que gotea…
medir las huellas
escuchar atento si desmaya alguna hoja.
Ni se puede por ejemplo
no estar triste ante las aves
O no estar frío,
o no contar los años que golpean
Y es que las calles son así de ajenas
cuando lloran…
Uno camina,
y se hacen largos los portones
que se aclaran.
Y siente el beso que se abre
en dos paredes,
o el abrigo que se agranda
si renuncia el corazón
a bombear sangre.
No, no se pueden ver bajo la lluvia
los reflejos…
se ve tan sólo,
un rumor de cuerpos anchos y desnudos,
de camas húmedas…
y ventanas rojas o menguantes
que sonríen.
O el puñal que clava el perro en su mirada
con su frío y con su hambre
de cariño
y su ausencia de amargura
al abandono.
Y no, no se puede,
yo lo siento y lo maldigo…
(…)
(Mas, si el yugo se hace agua,
todo cambia…
o se lavan las nostalgias y las culpas)

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